
Derrotado el partido presidencial en las cantonales, la batalla de la larga marcha presidencial prosigue con cierta brutalidad. Y Marine Le Pen ocupa un terreno estratégico para Nicolas Sarkozy, embarcado en una imprevisible campaña de Libia.
Los electores conservadores decepcionados de Sarkozy se sienten parcialmente atraidos por Marine le Pen. Pero el presidente de la República y la presidenta del FN están enzarzados en un duelo a primera sangre política.
¿Cómo combatir a Marine Le Pen y “reconquistar” a los electores conservadores decepcionados? Los estrategas presidenciales no lo tienen claro.
¿Cómo influirá la campaña de Libia en el paisaje político nacional? Una victoria aliada contra Gadafi daría a Sarkozy algunas “medallas” políticas internacionales. Pero quizá fuese insuficiente.