
La decisión de Zapatero de no optar a un tercer mandato presidencial no es ya que sea irreversible, sino que la tiene tomada desde 2004, según ha rememorado en estos días con personas de su confianza.
Si no lo hizo público al ganar las elecciones por primera vez fue, según ha comentado, porque no le parecía oportuno contribuir a que el patrón de dos mandatos establecido por José María Aznar se volviera obligatorio para todos, es decir, también para los que vengan detrás.
Pensó en anunciarlo tras su segundo triunfo electoral, pero entonces no le pareció un asunto urgente y, además, consideraba que el mayor error de Aznar fue anticipar su marcha con excesiva antelación.
Siendo líder de la oposición, no era inusual escucharle decir que ocho años son un periodo de tiempo "suficiente para desarrollar un proyecto político", si bien no podía pensar entonces que le tocaría gobernar en unas circunstancias tan excepcionales como las actuales, en las que la crisis económica le ha obligado en cierta medida a generar sobre la marcha un nuevo proyecto.
Esta excepcionalidad es la que ha dado pie a sus partidarios más firmes para pedirle que se replantee su continuidad y opte a un tercer mandato. Según las fuentes consultadas por Público, "la voluntad y el compromiso" de José Luis Rodríguez Zapatero es agotar hasta el último día de la legislatura, y ni uno más, para impulsar las reformas económicas que juzga imprescindible para garantizar el futuro de España.