

El PP empieza a temer que la holgada mayoría sobre el PSOE que le atribuyen los sondeos acabe perjudicando sus expectativas electorales. Ayer, ante la junta directiva nacional, Mariano Rajoy presumió de los buenos datos del último barómetro del CIS, que otorga al PP 10,1 puntos de ventaja. Pero advirtió a los suyos contra cualquier tentación de triunfalismo en unos comicios que aún no están ganados. Por ello, instó a los populares a movilizar al electorado y dedicarse a hablar en la campaña de lo que preocupa a la gente, como la crisis o el paro.
Aunque consideran que se trata de unas elecciones en clave nacional, los populares han rectificado su estrategia de presentar estos comicios como un ensayo de las generales o un plebiscito en el que se deba escoger entre Zapatero y Rajoy. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, rechazó que se trate de una primera vuelta de las generales del 2012, aunque destacó que hay algunos candidatos municipales y autonómicos del PSOE que quieren hacer «desaparecer» las siglas del partido en sus campañas y «esconder a su líder». «Yo no recuerdo un ejemplo igual», afirmó la número dos del PP.