
Portugal no se da por vencida
El partido que gane las elecciones anticipadas deberá aplicar un plan de ajuste muy duro.
Sócrates llegó el jueves al Consejo Europeo de Bruselas como jefe de Gobierno en funciones y con las manos vacías. La víspera, todos los partidos de oposición, desde la derecha a la izquierda radical, habían rechazado en la Asamblea de la República las nuevas medidas de austeridad incorporadas al Programa de Estabilidad y Crecimiento (PEC), que había consensuado en días anteriores con las instituciones comunitarias y la canciller alemana, Angela Merkel. Cuarenta y ocho horas después, regresó a Lisboa con el apoyo inequívoco de los socios de la zona euro a su plan de ajuste. En el momento más crítico para Portugal, el socialista Sócrates puede exhibir el respaldo no solo de su amigo José Luis Rodríguez Zapatero, sino de líderes de la derecha europea como la propia Merkel, Nicolas Sarkozy y José Manuel Durão Barroso y del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet. Paradójicamente, estos líderes discrepan abiertamente del conservador Partido Social Demócrata (PSD), su aliado portugués en el Partido Popular Europeo, por colocar al país al borde del abismo al provocar la dimisión del primer ministro.