Nuhu Ribadu, del Congreso de la Acción, el candidato más joven de los principales aspirantes a la presidencia (50 años) y con apoyo en el suroeste del país.
La oposición ha fracasado en su plan de última hora de unir fuerzas para desbancar a Jonathan, un diálogo fallido que sin duda allana el camino al presidente saliente. Tras el fracaso de este proyecto, la oposición lo tiene un poco más crudo para desterrar del poder al PDP, formación que ha ganado todas y cada una de las convocatorias electorales desde 1999.
Para ser considerado ganador, el candidato deberá hacerse con la mayoría de los votos, además del 25% de los votos en dos tercios de los 36 estados nigerianos. Las elecciones nigerianas estaán marcadas, además, por importantes medidas de seguridad, al objeto de evitar estampas como las que causaron 39 muertos la semana pasada, cuando se aplazaron las legislativas.
Según los resultados que acaban de conocerse, el PDP, el partido en el poder, se ha hecho con el triunfo en la asamblea nacional, aunque ha perdido una parte importante de su hegemonía, un descontento que no parece que se haya contagiado en las presidenciales.
Además, para sorpresa de muchos nigerianos, desencantados con el sistema, las elecciones generales han recibido el aplauso de observadores y comunidad internacional, marcando un hito en cuanto a transparencia y limpieza democrática.
Jonathan es el primer presidente nigeriano oriundo de la conflictiva región del Delta del Níger, rica región productora de petróleo donde la violencia ha experimentado una tregua durante esta campaña, dando un respiro al principal exportador de petróleo de África, con dos millones de barriles al día.
Desde el fin del régimen militar en 1999, Nigeria no ha celebrado ningunas elecciones dignas de ser consideradas democráticas, un ciclo que ahora se dispone a romper. Un acuerdo tácito en Nigeria establece que el poder se rote entre candidatos del sur cristiano y del norte musulmán.
De ganar Jonathan, cristiano, su mandato se prolongaría tras haber ocupado la presidencia desde el pasado mes de mayo, un hecho que podría levantar ampollas en el norte musulmán.
