Después de un acto de campaña en la Universidad de Miami el jueves por la tarde, un presidente Barack Obama con hambre decidió que era la hora de comer.
Y como la primera dama no estaba por ningún lado, el presidente fue a una hamburguesería que estaba cerca, cuyos dueños resulta que eran cubanoamericanos, parte del grupo demográfico hispano que su campaña quiere atraer.
Un poco antes de las 4 p.m., y después de ser interrogado en una entrevista en Univision, Obama y sus agentes del Servicio Secreto entraron a OMG! Burgers en South Miami para una comida rápida.
“Nos avisaron 15 minutos antes, eso fue todo”, dijo un aún sorprendido Abiel Ballesteros, después que el presidente visitara el restaurante ubicado en 5748 Sunset Drive.
Ballesteros dijo que Obama se sentó en una mesa como cualquier cliente y conversó con varios estudiantes de la Universidad de Miami.
El Servicio Secreto hizo la orden y pagó la cuenta: una hamburguesa con queso por $6.49; papas fritas por $2.19 y un refresco. El fue atendido por la mesera Elena García.
Los clientes y los empleados se emocionaron mucho, dijo Ballesteros.
“Fue muy cordial y simpático, y aceptó tomarse fotos con todo aquel que se lo pidiera”, dijo.
Fotos enmarcadas del famoso visitante serán puestas en la pared del restaurante y en la página web de OMG! Burgers.
“Hoy somos famosos, así que realmente apreciamos que él haya venido al restaurante”, indicó Ballesteros.
